Los que están gordos son tus pensamientos

Estas son algunas consideraciones respecto del exceso de peso (que cabe mencionar aquí, que utilizo la palabra exceso, consciente de que nadie sabría que tiene exceso de peso, o que come excesivamente, si no se comparara con otra persona, y si no le hubieran enseñado la medida de los excesos. De modo que escribo aquí con base en temas que todos conocemos y que asumimos lo mejor que podemos.

Hay personas con exceso de peso sanas, y también enfermas (y aunque esto es  fácilmente verificable, no es aceptable para una gran parte de las personas). Hay personas delgadas sanas, y también las hay enfermas.

La enfermedad no es una condición solamente de la persona con exceso de peso. La salud la tenemos que cuidar todos, porque el hecho de estar delgada, no salva a nadie de enfermar.

Encuentras personas delgadas con niveles de glucosa y colesterol elevado. Personas gordas con un corazón sano, personas delgadas con un corazón enfermo.

¿Porqué así?

Porque lo que hay que cuidar es lo que sentimos, lo que interpretamos, y lo que pensamos o decimos más mucho más que lo que comemos.

De nada sirve correr 10 kilómetros diarios, tener un cuerpo atlético, y alimentarse esencialmente de jugos y verduras, si cuando falla tu relación sentimental entras en una depresión que puede acabar con tu vida en poco tiempo. Es decir, el problema está en la forma en que llevamos nuestras emociones, no en la comida. Y tenerlo claro es comenzar a sanar desde la causa, desde la raíz.

Alguien puede estar muy gorda, y no tener la misma cantidad de rabia acumulada de alguien que está muy delgada. Y esas emociones acumuladas sin gestionar son las que generan la enfermedad.

El asunto del exceso de peso tiene mucho que ver con la forma en la que nos hemos relacionado con mamá, con papá, con las demás personas, y con la vida misma. La forma en la que miramos la vida y el modo en el que la comida encaja como una respuesta a eso que sentimos. Tenemos pensamientos gordos, pensamientos de enojo, de resentimiento, de temor. Y por esto lo primero a cuidar es el pensar, la manera de pensar y de interpretar la vida que tenemos, porque somos percepción, sentimiento, emoción, sensación, y de eso nos alimentamos esencialmente.

El asunto está en que hay un terrorismo invisible alrededor de las personas que tienen kilos de más, haciéndoles ver que si adelgazan no enfermarán, y esto simplemente no es verdad.

Entonces, ten pensamientos ligeros, comienza con eso. Ahí tienes a las palabras que curan (lo siento, perdóname, gracias, te amo), o las que prefieras, que te hagan sentir un ser humano digno, amoroso, perfecto, como realmente eres.

¿Te estoy contando algo nuevo?
No.

Basta con mirar. Detente en una esquina concurrida de tu ciudad y observa. Ve a un centro de salud y observa. En donde sea que te detengas observa. Tendrás respuestas.

Gracias por leerme.

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