El esfuerzo es el problema

Suelo decirme: Si requiere esfuerzo, te estás alejando del camino.

Porque observando la palabra esfuerzo, la descompongo así: Es-fuerzo. Es-fuerza. Y cada vez que aplicamos la fuerza en algo, lo que sea, el resultado es más fuerza aún.

Te pongo un ejemplo:

En el bello libro «Cómo Ganar Amigos e Influir sobre los demás», su autor, Dale Carnegie relata la historia de un hacendado con su hijo, y de cómo intentaban desesperadamente sacar a un becerro de su lugar en el establo, forcejeando con él, hasta el cansancio. Lo jalaron, lo empujaron, pero nada. Entre más sentía la fuerza del par de hombres, más se aferraba el animal.

Eso es fuerza.

Entonces llegó la muchacha del servicio de la hacienda y les dijo:

«Ahí con permiso patrones». Entonces puso sus dedos, en la boca del becerro, y este de inmediato empezó a chuparlos, y salió caminando tranquilamente del establo.

Eso es poder.
Y el poder en este contexto, es amor.

A eso me refiero con volver al camino, con encontrar soluciones, con actuar desde el corazón, y no desde la memoria. El esfuerzo es la memoria en acción. El amor es el poder en acción.

Si tienes que esforzarte para lo que sea, ya te desviaste. Porque el universo es simple. El amor es simple. La vida es simple. Si sabes cómo decir: te amo.

Libro sugerido: Poder contra Fuerza de David Hawkins.
Teleconferencia recomendada: Dejar ir la culpa.

Gracias por leerme.

A continuación más sobre el tema en un video.

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