El sabor especial de lo prohibido

En alguna ocasión, una amiga me comentó que su niña había regresado con una bolsa inmensa de dulces recogidos en las fiestas de halloween. Y ella pensó que la niña se comería una gran cantidad de ellos y que eso le haría daño, por lo que le sugirió: «No quiero ver ni un solo dulce en esa bolsa, a ver si puedes comértelos todos esta noche!». A lo que la niña naturalmente respondió: «No puedo mami, son muchos». Y comió de forma moderada.

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Las recompensas secretas

Hay un placer oculto en mantener cerca todo aquello que deseamos dejar ir, pero que no se va. Y es necesario decírnoslo. Hay un placer oculto, que disfruto inconscientemente en el hecho de que mis relaciones no funcionen. Hay un placer oculto o un beneficio escondido en el hecho de que mi salud no mejore. Hay un placer oculto en que ese dinero que espero no llegue. Hay un placer oculto en todo lo que no me sale bien.

¿Y cuál es ese placer oculto?

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Cómo mejorar tu diálogo interior

Una de las cosas que vamos desarrollando a medida que crecemos y a medida que pasa el tiempo es, a «protegernos» a través de pensamientos oscuros y dolorosos. La misión de estos pensamientos es precisamente prepararnos para lo peor, para que llegado el caso, lo peor no nos destruya. Lamentablemente no funciona así, porque lo que sucede verdaderamente es que cada pensamiento crea realidades. Cada pensamiento que está atravesando tu mente ahora te quita, o te da. Cada pensamiento que tienes ahora, hace una creación que en poco tiempo se podrá tocar. Los pensamientos negativos se vuelven objetos, seres, situaciones, conflictos, problemas. Y los pensamientos bonitos se convierten en regalos, por sí mismos y por lo que generan.

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Las palabras que te has tragado

Hace varios años escribí un microcuento que le gustó mucho a las personas, dice así:

«Había engordado mucho // ¿La causa? // Se había tragado muchas palabras.»

«Tragarse las palabras», expresión que significa: tragarse la ira el enojo, la impotencia, la frustración, entre otras emociones.

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Sé una amante de lo que es

«Donde quiera que estés, en cualquier situación o circunstancia, siempre lucha para ser un amante, un apasionado amante.» (Rumi).

Eso. Ser una amante de todo lo que percibimos. Esa es nuestra fuerza, nuestro valor, nuestro mérito, nuestro logro. Y lo que me parece más hermoso de la limpieza con las palabras: te amo, lo siento, perdóname, gracias, es que te convierte en esa amante apasionada de la vida, una amante impecable de lo que es. Aquello que siempre has anhelado ser.  Sigue leyendo

No te sueltes de ti

Una mujer deprimida escribe:

Vivi, cuánto me gustaría ser como tú, y vencer miedos y sobre todo aprender a amarme y valorarme pero no puedo. Sólo anhelo la muerte.

Como introducción: Las personas que me leen suelen creer que he vencido mis miedos, pero no es así. Alguien como yo conoce y valora la importancia del miedo. Le da las gracias por volver.

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Deja que la vida fluya

Antes de comenzar a escribir, antes de hacer lo que hago, había permanentemente un pensamiento/pregunta en mi mente: ¿Con qué derecho voy a enseñar algo si mi vida no está resuelta?. Y me agarré de esta pregunta por años, como una excusa oculta para no mostrarme, para permanecer allí donde todo parecía estar en calma. Mostrar las ideas que pasaban a través de mí, escribir sobre mis puntos de vista, publicar aquello en lo que creía y creo, me parecía tan inmenso, tan lejano, tan atrevido, tan distante de mí, que simplemente me creí esa historia. No tenía derecho a enseñar nada, si no tenía mi vida entera resuelta.

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Las 4 palabras que curan no se usan para pelear. Sino para conciliar.

Hace algún tiempo, en una publicación que hice sobre el aborto (la noche de las luciérnagas), una mujer comentó:

Vivi, no estoy de acuerdo contigo en tus opiniones sobre el aborto, creo que no somos quien para disponer de la vida de alguien.

Y agregó: Lo siento, perdóname, gracias, te amo.

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Perdonar es dejar ir

Hay muchas maneras de dejar ir. Y cada quien lo hará de acuerdo a la información que trae consigo, a la información que está en capacidad de recibir, y también de acuerdo con el viaje de su alma. En mi caso he tenido la fortuna de caminar al lado de personas que resuenan conmigo, como tú por ejemplo. Y esta es la razón por la cual escribo. Me gusta experimentar en la medida de mis posibilidades, la conciencia de unidad.

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