El sombrero rojo

La mirada femenina en el espejo:

A los 2 años se mira al espejo y se ve una reina.

A los 7 años se mira y se ve como Cenicienta o como la Bella Durmiente.

A los 14 años se mira y ve cómo se está haciendo «señorita». Se ve gorda, con puntitos negros y horrible… «No puedo salir con esta facha».

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Las recompensas secretas

Hay un placer oculto en mantener cerca todo aquello que deseamos dejar ir, pero que no se va. Y es necesario decírnoslo. Hay un placer oculto, que disfruto inconscientemente en el hecho de que mis relaciones no funcionen. Hay un placer oculto o un beneficio escondido en el hecho de que mi salud no mejore. Hay un placer oculto en que ese dinero que espero no llegue. Hay un placer oculto en todo lo que no me sale bien.

¿Y cuál es ese placer oculto?

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Cómo mejorar tu diálogo interior

Una de las cosas que vamos desarrollando a medida que crecemos y a medida que pasa el tiempo es, a «protegernos» a través de pensamientos oscuros y dolorosos. La misión de estos pensamientos es precisamente prepararnos para lo peor, para que llegado el caso, lo peor no nos destruya. Lamentablemente no funciona así, porque lo que sucede verdaderamente es que cada pensamiento crea realidades. Cada pensamiento que está atravesando tu mente ahora te quita, o te da. Cada pensamiento que tienes ahora, hace una creación que en poco tiempo se podrá tocar. Los pensamientos negativos se vuelven objetos, seres, situaciones, conflictos, problemas. Y los pensamientos bonitos se convierten en regalos, por sí mismos y por lo que generan.

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No te sueltes de ti

Una mujer deprimida escribe:

Vivi, cuánto me gustaría ser como tú, y vencer miedos y sobre todo aprender a amarme y valorarme pero no puedo. Sólo anhelo la muerte.

Como introducción: Las personas que me leen suelen creer que he vencido mis miedos, pero no es así. Alguien como yo conoce y valora la importancia del miedo. Le da las gracias por volver.

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Siembra tus propias flores, mujer

Todos nacemos mujeres. En nuestras primeras etapas de vida, todos los seres humanos somos mujeres. Esto ya es algo que se ha dado a conocer ampliamente, así que espero que no te tome por sorpresa. Es alrededor de la sexta semana de gestación que en el feto surge, porque simplemente surge, el cromosoma que le permitirá desarrollar características masculinas. Pero en esencia y como identidad primigenia, todos los hombres llevan en la memoria del alma una mujer. Y viceversa.

En este mundo nadie es totalmente algo. Todo es relativo. Eso es lo que nos vuelve uno.

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En paz, por Amado Nervo.

Que la paz sea contigo, en cuanto leas este poema de Amado Nervo, aunque ya lo conozcas.

«Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

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Autocuración

A pesar de que no sé cómo sanar, lo hago. Lo estoy haciendo. Simplemente lo hago.

Con estas palabras comencé mi taller en la Ciudad de México hace algunos meses, porque el tema fue autocuración. Lo que en mi trabajo significa: curarnos con palabras. Porque como ya he escrito antes, una palabra causó todo eso que ahora nos incomoda, todo eso que llamamos enfermedad. Y si una palabra lo causó, otra de mejor vibración lo puede curar.

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Confía en Dios, pero ata tu camello

El título de esta entrada es un proverbio árabe, que como puedes ver, derrocha sabiduría. Y es lo que no me canso, ni me cansaré de decirte jamás, algo que estoy aprendiendo, y es: Juega el juego como es, de manera equilibrada, justa y humana para ti. Que si es justa y humana para ti, a todo nivel, lo será también para los demás.

¿A dónde voy con todo esto?

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El beso que no te di

Desde siempre me ha gustado la poesía, sobre todo esa que te hace ver el mundo como es, y no como te lo muestran tus sentidos. Esa que te dibuja hermosamente hasta tu última hora en este mundo. Y eso precisamente fue lo que sentí al recordar hace un instante el luminoso verso de Dulce María Loynaz:

«El beso que no te di se me ha vuelto estrella dentro.»

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