Luchar, del verbo sufrir

Valoro la lucha, que en referencia a nuestro tema tiene que ver con el deseo irrefrenable de acabar con algo que sentimos que está mal, ya sea en cuestiones de salud, de relaciones, o de dinero. Y que también tiene que ver con el hecho de resistirnos a las cosas porque consideramos que hay que hacer algo, que hay que “moverse”, que “hay que luchar porque las cosas no se dan solas”, que “además Dios dijo ayúdate que yo te ayudaré”.

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Cuestiona lo que piensas. Enciende una luz.

Somos conciencia, somos destellos de luz, somos lo que pensamos, y por eso es importante lo que aceptamos como cierto, y lo que dejamos ir como falso, desde nuestra mente. Todo es en nuestra mente, pues ahí se juega el juego de la vida.

Resulta que leí un comentario triste que decía: «En esta vida nada es gratis Vivi.», y me dije: cuánto sufrimiento podría haber dentro de la mujer que lo escribió, y cómo a alguien que tiene esta certeza, la vida le puede cobrar hasta por sonreír. Es por eso que me nació escribir esto.

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Cómo renunciar a un pensamiento

Si te inquieta, si te hace infeliz, si borra tu sonrisa, renuncia a ese pensamiento. Haz esto una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. Con gratitud, con amor, con suavidad hacia ti.

Ya sé que nos enseñaron a renunciar a los cuerpos (seres humanos), y a quedarnos viviendo mil vidas con las memorias/pensamientos/creencias, pero ya hemos aprendido que es al contrario. Hay que renunciar a las memorias que son las que causan los problemas porque dirigen a los cuerpos, y no a los cuerpos (seres humanos) que solo somos portadores de memorias.

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