Sé una amante de lo que es

«Donde quiera que estés, en cualquier situación o circunstancia, siempre lucha para ser un amante, un apasionado amante.» (Rumi).

Eso. Ser una amante de todo lo que percibimos. Esa es nuestra fuerza, nuestro valor, nuestro mérito, nuestro logro. Y lo que me parece más hermoso de la limpieza con las palabras: te amo, lo siento, perdóname, gracias, es que te convierte en esa amante apasionada de la vida, una amante impecable de lo que es. Aquello que siempre has anhelado ser.  Sigue leyendo

No te sueltes de ti

Una mujer deprimida escribe:

Vivi, cuánto me gustaría ser como tú, y vencer miedos y sobre todo aprender a amarme y valorarme pero no puedo. Sólo anhelo la muerte.

Como introducción: Las personas que me leen suelen creer que he vencido mis miedos, pero no es así. Alguien como yo conoce y valora la importancia del miedo. Le da las gracias por volver.

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Superar la muerte de alguien

Una sincera conversación tuvo lugar el otro día en mi muro de Facebook (Vivi Cervera), en la publicación que hice sobre Eduardo Galeano, QEPD.

«El sí se ha pronunciado. Maravillosa su paciente, serena esperanza.»

—Perdón… será que soy muy inculta… bueno sí, pero hay veces que los mensajes posteados no los comprendo… las imagenes son maravillosas. (Escribió Angela).

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¿Qué es este dolor que siento?

La tristeza es una sola. Es decir, la siente esa mente que va integrada en todo lo que ha sido creado. Por eso cuando tú estás triste, esa mente está funcionando de la misma manera para todo tu mundo. Y todo lo que ves luce pálido, casi que sin vida.

A veces sucede que de repente alguien que está cerca de ti, sonríe, y para ti es difícil comprender su risa porque te encuentras en manos de la tristeza o de la angustia o del dolor que para muchos es parte de su vida diaria. Y está bien sentirse triste conscientemente. A cada emoción hay que darle entrada para dejarla ir.

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Lo mejor para la tristeza…

«Lo mejor para la tristeza (contestó Merlín, empezando a soplar y resoplar) es aprender algo. Es lo único que no falla nunca. Puedes envejecer y sentir toda tu anatomía temblorosa; puedes permanecer durante horas por la noche escuchando el desorden de tus venas; puedes echar de menos a tu único amor; puedes ver al mundo a tu alrededor devastado por locos perversos; o saber que tu honor es pisoteado por las cloacas de inteligencias inferiores.

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