Con corazón regio

Hace varios años tuve una conferencia en la ciudad de Monterrey (Nuevo León, México) y recuerdo con felicidad aquellos días en los que conocí gente increíble.

La ciudad como presencia viva, me trató con cariño. Hacia cualquier lugar que me dirigía, lo primero que percibía era calma, también se hacía presente la belleza de sus cerros, la organización y la iluminación de sus calles hermosas, los rostros amables, el saludo, los lugares con historia, las comidas con tradición, etc.

Y cerré con broche de oro.

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