Corregir el error con “te amo, lo siento, perdóname, gracias”.

Usualmente no discuto percepciones. No tiene sentido. La vida es demasiado clara y te dice: Si crees que palabras de amor pueden hacer un cambio favorable en tu vida, así es. Y si crees que esto es mentira, también así es. En pocas palabras, no hay bronca.

Me he encontrado con personas que rechazan tajantemente la posibilidad de sanar a través de palabras amorosas o de sentimientos como la gratitud. Sin embargo puedo entender lo que sucede en su interior, que básicamente consiste en que ven al mundo, a las situaciones o a las enfermedades como cosas, y no como lo que son: pensamientos.

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Reflexión sobre nuestras quejas

Los seres humanos estamos tan acostumbrados a quejarnos y a lamentarnos, que todos los regalos que nos da la vida jamás llegan a ser suficientes. Mira estos ejemplos:

Un hombre descarga varios libros piratas (gratuitos) de la red. Los lee. Todos son del mismo autor. En una hoja va anotando todas las preguntas que llegan a su mente. Días después le escribe al autor para que le responda cada pregunta. Pero los autores no pueden dedicarse a responder todas las preguntas sobre sus libros por miles de razones. Así que cuando no encuentra respuesta, ese lector se ofende enojado, y siente que la vida no da nada gratis, que todo es cobrado.

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