¿Perdonar a Dios?

Publiqué en mi cuenta de Facebook, desde este blog, la maravillosa columna de Margarita Rosa de Francisco que tiene como título «No tener hijos», para el periódico colombiano El Tiempo. Y sus benditas palabras, cumplieron con su cometido, simplemente liberaron prácticamente al 98% de las mujeres que me leen, lo cual habla de nuestro verdadero sentir. Lo cual, en otras palabras y sin ofender absolutamente a nadie, dice: Así pienso, ¿Y?

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Borrando memorias con la madre

Cuando escribí este audio me di cuenta de que los errores no existen tal como los hemos visto siempre. Todos esos pasos que creemos dar equivocadamente y por los cuales nos castigamos y nos sentimos tan culpables, son momentos importantes en nuestro proceso de conocernos y sincronizan o amalgaman los pequeños y grandes sucesos en el universo.

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A quienes nunca sintieron el cariño de mamá

No escribiré aquí sobre eso que leemos en todos lados de que madre no hay sino una, o de que son lo mejor que existe sobre la tierra. Y no lo haré porque las percepciones nos dicen claramente que en este mundo hay de todo. Y también porque prefiero contarte lo que olvidaste cuando elegiste nacer, o lo que olvidaste cuando elegiste ser madre.

La mujer cuando es joven y fértil, escucha a lo lejos una risa traviesa, una vocecita que no sabe exactamente de dónde viene, pero que le dice:

Mami, llévame a donde tú estás, quiero que seas tú quien me permita nacer.

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La Divina Madre

Cuando (de alguna manera) elegiste venir a este mundo, sabías que sólo había disponible un vehículo para nacer y este era/es el útero en el cuerpo de una mujer con la cual habrías de aprender muchas lecciones. Algunas de ellas respecto del amor y otras sobre el rechazo.

Menciono al rechazo porque la experiencia con la madre no siempre es grata, no siempre es amorosa, no siempre es buena y quizás más a menudo de lo que pudiera creerse, se nace con este lazo tan manchado por programas y memorias de la mente inconsciente, que se trae consigo al momento de llegar a este mundo, de tal modo que para muchas personas se ha hecho casi imposible lograr una relación armónica con la madre.

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