Lo que esta mujer hizo para sanar memorias de lupus

Antes de que leas las palabras de una mujer que sanó por completo sus recuerdos relacionados con el lupus, te explico brevemente en qué consiste esta enfermedad:

Es un trastorno que afecta el sistema inmunológico (las defensas del organismo), impidiéndole protegerse de lo que se considera amenazante, como virus, bacterias o gérmenes; y ocasionando que destruya los tejidos que están sanos. Esta enfermedad afecta huesos, articulaciones, riñones y la piel, principalmente. A nivel médico su causa es simplemente indeterminable y su diagnóstico es «incurable».

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Corregir el error

Usualmente no discuto percepciones. No tiene sentido. La vida es demasiado clara y te dice: Si crees que palabras de amor pueden hacer un cambio favorable en tu vida, así es. Y si crees que esto es mentira, también así es. En pocas palabras, no hay bronca.

Me he encontrado con personas que rechazan tajantemente la posibilidad de sanar a través de palabras amorosas o de sentimientos como la gratitud. Sin embargo puedo entender lo que sucede en su interior, que básicamente consiste en que ven al mundo, a las situaciones o a las enfermedades como cosas, y no como lo que son: pensamientos.

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Perdonar lo imperdonable

Una de las acciones más difíciles que enfrenta un ser humano es la de perdonar. Y lo es porque definitivamente va en contra de lo que está en el sentimiento, en contra de la mente, en contra de la razón. Si razonas el perdón, te darás cuenta de que resulta tan aparentemente injusto, que no alcanzas a comprender porqué has de ser tú quien tenga que perdonar los errores o los actos dolosos que otras personas cometieron en tu contra. Y es por esto que luchas por defender tu dignidad de esas voces o de esas palabras que te dicen que para estar en paz con la vida es importante perdonar.

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Con corazón regio

Hace varios años tuve una conferencia en la ciudad de Monterrey (Nuevo León, México) y recuerdo con felicidad aquellos días en los que conocí gente increíble.

La ciudad como presencia viva, me trató con cariño. Hacia cualquier lugar que me dirigía, lo primero que percibía era calma, también se hacía presente la belleza de sus cerros, la organización y la iluminación de sus calles hermosas, los rostros amables, el saludo, los lugares con historia, las comidas con tradición, etc.

Y cerré con broche de oro.

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