Yo fui hecha para amarte

Hace algunos años, cuando apenas me asomaba al mundo de las 4 palabras que curan, atravesaba por algunas dificultades económicas; el dinero que ganaba, simplemente se iba de mis manos velozmente y me dejaba sumergida en medio de grandes preguntas como por ejemplo: ¿Qué estoy haciendo mal?, entre muchas otras.

En una ocasión recibí la alarmante carta de uno de los almacenes de la ciudad, en la cual se me notificaba que mi crédito había llegado hasta el departamento jurídico y que debía pasar a arreglar esa situación lo antes posible. Te confieso que me sorprendí. Mi exactitud y puntualidad de siempre parecían quedar en el olvido frente a mí misma y frente a la empresa. Era justo que tuviera que arreglármelas con el abogado porque además pronto tendría el dinero. Y así fue.

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