Cuando te hieren las palabras

Muchas veces nos preguntamos ¿Porqué tenemos relaciones que nos duelen, lastiman, intoxican, frustran o casi matan? Y mi opinión personal es que, es a través de ellas como puede desarrollarse el juego de la vida. Cada palabra, cada ofensa, cada acto deshonesto del que hayamos sido víctima, en el fondo no es más que la oportunidad que se nos da para que sanemos o limpiemos algo desconocido en nosotros, algo que ya conocemos o que no tenemos idea de que está ahí. Entonces, aprovechamos cada palabra dolorosa y pronunciamos: te amo, lo siento, perdóname, gracias. Lo hacemos sin preguntas y sin pensar en por qués, ni para qués o a quien o en donde o en como o en hubieras. Si comenzamos a hacernos preguntas nos sumergiremos más, y nos será más difícil salir de los recovecos de la mente.

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