Reparando las consecuencias de las palabras mal utilizadas

No soy quien para dar consejos. Considero que mi trabajo es la suma de palabras que pasan a través de mi ser. Soy alguien que cada día comete un error nuevo y que cada día aprende algo también. Y he aprendido que cuando decimos cosas que hieren, que lastiman, que «golpean», que ofenden, aunque sean expresadas bajo un nivel de inconsciencia o inocencia total, es inteligente y sanador, asumir las consecuencias. Sobre eso escribí en algún boletín. Y aquí está, un escrito para las madres y los padres de hoy en día.

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