Los barcos están seguros en el puerto, pero no fueron construidos para eso.

De nuevo me encontré con esta frase cuya autoría ignoro:

Los barcos están seguros en el puerto, pero no fueron construidos para eso.

Qué hermosas palabras, qué gran verdad y qué reto para los seres humanos que de algún modo somos como barcos atados por poco o mucho tiempo al muelle. Barcos que observan que de repente, un viento lejano desata los nudos para impulsarle hacia aguas profundas, hacia horizontes desconocidos, hacia mareas altas.

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