El amor mueve montañas

Cada conferencia que imparto me deja grandes enseñanzas. Sé que estoy ahí para aprender, no para enseñar como pudiera creerse. Además los encuentros con las personas son algo increíble. En el evento de junio 29 del 2014 en la Ciudad de México, mientras estábamos en el tiempo de descanso, se me acerca una mujer joven y me abraza fuertemente. Después de esto, en breves minutos me cuenta su bella historia, me da las gracias, y así mismo me pide que cuando yo lo considere, la comparta con el mundo y que lo cuente como un crédito mío, porque sin saber de su existencia, mis palabras le habían ayudado.

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A quienes no pueden perdonar

En una película que narra la historia de un grupo de hombres que en su niñez habían sido abusados sexualmente por sacerdotes y que se habían reunido para reclamar justicia, hay una escena impresionante. Uno de los hombres abusados cuenta cómo se presentó en la habitación del sacerdote que lo había maltratado, el cual estaba hospitalizado y esperando la hora de su muerte. Aquí está mi interpretación:

El muchacho se le acercó y con lágrimas en los ojos le habló de todo lo que había sufrido por su culpa. El sacerdote moribundo, no se inmutaba, parecía saber que esto vendría, parecía esperar la llegada de este instante y de hecho parecía estar a gusto imaginando que alguien pudiera entrar armado y le quitara la vida de un disparo. Supongo que imaginaba que eso terminaría con su dolor de estar enfermo, con la tortura de estar vivo.

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Palabras valientes

—Escribir es osado. Por eso siempre hazte acompañar de palabras valientes, dijo la voz.
—¿Palabras valientes? ¿Por qué lo son? Pregunté.
—Porque no tienen miedo de ser escritas, no temen interrumpir el ruido de la mente, ni romper esquemas, ni “herir” silencios. Ellas quieren re nacer siempre a través de ti y quieren ser leídas o pronunciadas por quienes se hayan preparado para recibirlas.
—Bueno, no sabía todo esto de las palabras, respondí.
—Pues no vuelvas a subestimarlas ni a quedarte con ellas, dijo. Y el diálogo terminó.

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