El valor de las preguntas

Cuando nos hacemos preguntas, sobre todo aquellas a las cuales no acude nunca una respuesta, lo hacemos sin pensar conscientemente. La pregunta brota de algún lugar remoto y nos atrapa, envuelve, agita, y de modo tan brusco, que para cuando nos suelta ya creemos que nada tiene solución.

No nos damos cuenta de que todas las preguntas son memorias, o sea oxidados trozos de pasado flotando en la conciencia, experiencias ancestrales, cuya finalidad es que les aceptemos y después les pongamos en libertad para que puedan convertirse en luz.

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La Divinidad es única para cada quien

Hace algún tiempo en mi taller de Relaciones, incluí un capitulo llamado así, como el título de esta entrada: «Dios ha muerto», haciendo referencia a una polémica frase de Nietzsche y su significado. Pero dentro del grupo había una mujer católica muy religiosa y apegada a sus creencias. Y pese al extraordinario contenido del taller, ella se retiró indignada del mismo, por el supuesto insulto de Nietzsche (y mío) a Dios.

Yo lo entendí. Creo que si hubiera estado en su lugar habría pensado igual.

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