Cómo ser más amable contigo

Lo más probable es que para ti no sea nuevo el hecho de que imponer tus manos sobre tu propio cuerpo, sea una de las acciones más tranquilizadoras que puedas regalarte. En realidad no es complicado, ni necesita de muchas indicaciones, el retirarte a un espacio donde te encuentres solamente contigo y entonces dirigir tus manos a esa zona de tu cuerpo que siempre o casi siempre te ha dolido, te ha inquietado, te ha disgustado o te ha molestado. Justo allí donde consideras que algo sobra. Allí donde a menudo piensas: «esto no debería existir». Justo ahí.

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