Espera. No te des por vencida.

Un día decidí darme por vencido. Renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi vida. Fui al bosque para hablar con un anciano que decían era muy sabio.

—¿Podría darme una buena razón para no darme por vencido? Le pregunté.

—Mira a tu alrededor, me respondió, ¿ves el helecho y el bambú?

—Sí, respondí.

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El gran desafío de aceptarnos como somos

En una pequeña ciudad, una mujer mayor, se despierta en la madrugada, baña y viste a su hijo con capacidades diferentes. Con amor infinito lo sube al transporte colectivo, el conductor la espera, ya la conoce. Después, ella se dirige al mercado donde vende frutas y verduras para mantener a su familia.
En otro lado de la ciudad un chico se mira al espejo, con la mente llena de preguntas. ¿Por qué se siente mujer teniendo cuerpo de hombre? Sabe bien que no es gay. Es mujer!. ¿Qué sucede entonces? ¿Por qué nadie cercano parece comprenderlo?. Papá y mamá sólo hablan de no «ofender a Dios», y él no sabe qué hacer. Como cada día, se prepara para ir a clases, y allí intentará encajar una vez más.

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Antídoto: ser 100% responsable

A lo largo de estos años, he venido escribiendo y publicando sobre lo saludable y maravilloso que es tomar el 100% de responsabilidad de lo que sentimos, de lo que vivimos. A continuación, escribo algunas de esas frases, para poder explicarte algo más sobre el tema.

La cadena más fuerte y pesada que puedes cargar, aparece justo cuando culpas a otra persona de lo mal que te sientes. Creíste culparla, pero la culpa sólo te mira a ti. El espíritu sabe que eres UNO.

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