El lenguaje de los abrazos.

En alguna ocasión recorría las calles de un pueblo mexicano cuando una mujer salió de la nada para preguntarme: ¿Me regalas un abrazo? Y yo le respondí que sí, que con mucho gusto. Después de abrazarme me dijo que estaba en un grupo en el cual una de las actividades era salir a la calle para pedir abrazos a las personas que encontrara aunque no las conociera. Su rostro se veía feliz, ella estaba disfrutando de los abrazos quizás más que a quienes abrazaba.

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