Los hilos o cordones que nos unen

Cuando piensas en alguien, un destello muy tuyo viaja, a través del hilo invisible que te une a esa persona, para dejar en ella tu amor, o tu miedo.

Si pudieras mirarte de una forma más profunda, y no me refiero a los sentidos porque ellos son limitados, solo pueden ver lo que tienen en frente. Me refiero a tu alma,  porque entonces al mirarte verías un montón de hilos de diferentes colores, uniéndote a la mayoría de las personas con las que te has relacionado. Y verías también, que estos hilos se hacen de ideas, de palabras, de pensamientos, de intenciones, de memorias, etc. Y sabrías que eso que envías cuando piensas, es lo único que importa.

Por eso amo cómo la vida solo se trata de ti, o de mí, o de uno solo de nosotros. Amo cómo nos relacionamos mente a mente, todo el tiempo. No hay otra relación más importante que esa que tienes contigo, y que se traslada a otras mentes sin que siquiera abras la boca. Todo a base de pensamiento.

Los cuerpos en este caso no importan.

Y no importan porque tu boca puede estar sonriendo, y tu mente llorando, pero es el dolor del llanto lo que compartes con los que amas y con el mundo. No tu risa. Los cuerpos bajo este contexto son lo de menos.

Es el pensamiento lo único que importa, porque así es como te comunicas.

Por eso aunque estés sonriendo, tu niña o tu niño, o alguna niña o niño cercano (sabemos que son altamente receptivos) te puede preguntar: «¿Te sucede algo? o ¿Porqué estás triste?».

Porque el cuerpo, bajo este contexto, no importa. Solo importa lo que piensas, lo que sientes, eso que no se ve.

Por ejemplo, si experimentas resentimiento, cólera, temor, angustia, dolor, amor, lo que sea, esto que experimentas, eso que recoges del éter viaja por medio de esos hilos invisibles que nos unen (lo creas o no), para impregnarlo todo.

Impregnamos al mundo con nuestro sentir. Y también a los demás seres vivos. E incluso a los objetos, que están hechos de lo mismo que nosotros.

En este orden de ideas, el mundo entero depende de ti, o de mí, el mundo está a expensas nuestras. No hay a quien culpar. Ni siquiera a nosotros mismos.

Deseo que eso que estás enviando ahora a través de tu mente, sea para tu mayor bien ahora y siempre. Y desearlo para ti, es para mí.

Gracias por leerme.

5 comentarios en “Los hilos o cordones que nos unen

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