La plegaria perfecta

No es un secreto que las personas oramos pidiendo, no es un secreto que las personas siempre, de un modo u otro, estamos pidiendo, pocas veces dando. La siguiente frase es un ejemplo de nuestras tradicionales plegarias a la Inteligencia Divina:

Dios (o como le llames), te pido que te acuerdes de mí, que me des _________ para ver si salgo adelante, que me ayudes con _________ para ver si mejora mi vida, que me des __________, porque es lo único que necesito para vivir mejor, que me mandes ___________ porque estoy mal, en serio… ¿Sabes cuánta plata debo? ¿Sabes cuánto llevo mal de salud?…

Mira, si esa plegaria te funciona, te felicito, pero a mí en lo personal me haría sentir una tristeza más inmensa de la que ya trae integrada la plegaria. Y esa forma quizás algunas veces funcione, y te haga sentir paz, no lo niego, pero no será así siempre.

Es decir que imaginamos que la Inteligencia Divina es un hombre viejo, barbón, de pelo largo y canoso, vestido con túnica, que está con lápiz y papel tomando apuntes por allá arriba, y que va diciendo: A ver, tus pedidos no, tus pedidos sí, tú te has portado muy mal hoy, no se te concederá nada, tú que te has portado bien lo tendrás todo, tú comiste carne de cerdo grasosa hoy y eso está mal, tú tienes tres amantes, tú estás peor vives enojada todo el día, allá el otro me debe varios favores, así que el resto de gente vuelva mañana. Y cierra la puerta. Y todos nos quedamos mirando.

Pues no. Eso de Inteligencia Divina no tiene nada.

Por lo mismo, esa oración que te pongo de ejemplo no es una plegaria, es la entrega de un pedido, o de una serie de pedidos como se hace cuando vas a un restaurante. Y así no es. Así no es porque para empezar la Inteligencia Divina tampoco es alguien que está tomando pedidos en tu mesa. Es una energía que se encuentra en ti, y que funciona con base en el verdadero amor. Y el verdadero amor tiene que ver con el acto de dar. Nosotros no conocemos mucho de ese amor aquí en la tierra.

Cuando haces un pedido y no una plegaria, estás enviando al mundo eso mismo, necesidades, por lo que al ser tú misma el mundo, esas necesidades volverán a ti. Pero si envías amor, te estarás encontrando con la más pura energía Divina, estarás enviando eso mismo, y por lo tanto eso mismo volverá a ti.

Así que comienza tu plegaria con gratitud. Entrega. Da. En lo posible no pidas como si la Inteligencia Divina se hubiera ido de vacaciones y se hubiera olvidado de ti. Da. Como si estuvieras conectada con esa Inteligencia. O mejor aún, da. Como si fueras Ella.

Un ejemplo podría ser:

Gracias Inteligencia Divina por todo. Gracias por mi vida, tal como es. Gracias por los seres que amo. Gracias por lo que recibo. Gracias porque te tengo. Gracias porque puedo hablar contigo. Gracias por permitirme contarte mis cosas, las bonitas, y las no tan bonitas, como se hace con una vieja amistad. Gracias. Aunque a veces lo olvide, sé que a cada instante estoy siendo guiada. Gracias por enseñarme de mil formas a amar, y también a decir: Que se haga tu voluntad. Y así es.

Y si hablar así con la Inteligencia Divina, te hace sentir paz, esa es tu guía. La plegaria perfecta para ti, debe hacerte experimentar tranquilidad, calma, paz. Y si eso sientes al ser agradecida, entonces vas bien. Y creo que es bueno ir por ahí.

Otro ejemplo sin duda alguna es la pronunciación constante de las palabras hermosas: Lo siento, por favor perdóname, gracias, te amo. Por el divino significado que tienen. Y porque si te fijas bien en ellas, solo regalan. Solo dan. Son la plegaria perfecta.

Le dije al almendro: «Amigo, háblame de Dios». Y el almendro floreció.
Nikos Kazantzakis.

Gracias por leerme.

5 comentarios en “La plegaria perfecta

  1. María dijo:

    Querida Vivi, te sigo hace muchos años. Pronuncio las palabras que curan cotidianamente. Hay situaciones de mi vida que han sido iluminadas por estas palabras sanadoras, y otras cosas que no han sanado todavía, a pesar de mi constante trabajo. Pido a la inteligencia divina pero veo que he estado pidiendo mal… cuando leí esta oración vino una emoción muy fuerte a mi, pero también siento el dolor por lo que sigue apareciendo en mi vida, relacionado con mi hija. Gracias por tu presencia y aporte amoroso y constante. GRACIAS.

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