Cómo vivir sin culpas

El problema no lo tiene la otra persona, y tampoco tú. Lo que sucedió entre ustedes fue algo que tenía que suceder. Soltar la historia de que tiene que haber culpables para que puedas descansar es la paz. La única paz posible, tu paz.

La culpa (que aunque creas que es de otro, siempre regresará a ti) desgasta, agota, cansa. El amor fortalece, reaviva, sana.

Aprende más sobre el hecho de que tú no tienes el control sobre nada. Y esa persona, o esas personas tampoco. Y comprender esto es todo lo bueno a la vez. Es perdonar, agradecer, y es amar, ya que erradica la culpa de todos los involucrados.

Y la culpa debe ser borrada por completo de tu vida y del mundo, pues ese acto es la única forma de paz. Mientras uno solo de nosotros cargue con algo, ni tú, ni yo, por muy lejos que estemos geográficamente estaremos en paz. ¿Porqué? Porque cada uno de nosotros contiene a todo lo demás como información en la conciencia.

Y contradictoriamente la ayuda viene con cada sentimiento o emoción que experimentes. Tanto en aquello que te trae alegría, como en sus opuestos. La ayuda viene escondida en tus miedos, en tus enojos, en tus tristezas, en tu cansancio, en tu culpa. Esas emociones en su centro contienen al amor. Así que conócelas a fondo, quiérelas mucho, y quiérete mucho cuando las experimentes. Ellas son parte importante del camino. Es más, esas emociones por sí solas son camino. No deseches nada.

Gracias por leerme.

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