El sabor especial de lo prohibido

En alguna ocasión, una amiga me comentó que su niña había regresado con una bolsa inmensa de dulces recogidos en las fiestas de halloween. Y ella pensó que la niña se comería una gran cantidad de ellos y que eso le haría daño, por lo que le sugirió: «No quiero ver ni un solo dulce en esa bolsa, a ver si puedes comértelos todos esta noche!». A lo que la niña naturalmente respondió: «No puedo mami, son muchos». Y comió de forma moderada.

No quiero decir que el método de mi amiga funcione siempre. Pero sí sé que al combinarlo con inteligencia y aceptación, funcionará. Ponernos límites conscientes, y comprender que es humano fallarnos, es humano cometer errores, es humano olvidarlos. Es decir, si aprendemos a soltar el proceso e incluso el mismo resultado, las cosas van a salir mejor por una razón: Humanidad.

Los seres humanos hemos aprendido a prohibirnos una gran parte de las cosas que nos son necesarias. Nuestras prohibiciones están relacionadas con los alimentos, con las relaciones, y obviamente con los placeres de la vida. Traemos tan implantado el concepto de pecado, que es en lo que consciente o inconscientemente pensamos primero, la mayoría de las veces antes de darnos un gusto.

Es esta creencia en el pecado, la que en realidad nos separa a los unos de los otros. Es esta creencia en que lo prohibido es pecado, la que hace que te atiborres de comida en los días libres de la dieta. La que hace que exista la infidelidad. La que hace que una persona no pueda perdonar a otra porque fue infiel. Esta creencia es la que hace que a la mayoría de los niños y por supuesto a los adultos, les fascine la comida que llaman chatarra. Es esta creencia en el pecado, la que hace que vivamos tan llenos de culpa incluso por lo que ni siquiera hicimos. La misma creencia que nos ha vuelto jueces de nosotros mismos y por supuesto, de los demás. Y estos juicios no se quedan allí, regresan a su lugar de origen (que somos nosotros) a castigarnos. Y sí, así de grande es la deuda kármica de los humanos.

Lo prohibido es lo más deseado. Las cosas prohibidas tienen un sabor especial. No sé decirte si ese sabor es dulce, o salado, o picante, o ácido, o la perfecta combinación de todos ellos. Pero desde que se empieza a prohibir algo, se abre un camino hacia lo irresistible. Y no importa qué credo practiques o qué religión tengas, sabes que es así. Sabes bien que a todo lo que te hayas prohibido, te harás adicta. Sabes bien que aquello que no deseas que crezca, lo hará hasta volverse enorme.

Pero hay solución.

Se puede escapar del destino trágico que nos impuso el Génesis (libro de la biblia escrito e interpretado por seres humanos), desde que vinimos al mundo, claro que sí. Pero necesitamos paciencia. Y sobre todo 100% de responsabilidad. Quitarnos de adentro de nosotros mismos las prohibiciones. No a la pareja, no a los hijos. Sino a nosotros mismos. Preguntarnos si una prohibición en realidad tiene sentido, si es poner un límite de forma consciente, o no. Perdonar lo que tuvimos que vivir. Comprender que la mayoría de nosotros lleva este programa en la conciencia, el cual nos hace juzgar «con derecho», juzgar los actos prohibidos de los demás, sin el menor rastro de empatía, y sin la más mínima huella de amor, solo porque una voz inconsciente hace milenios decidió que eso era pecado.

Estos son datos míos. Y pido perdón por si molestan a alguien. Yo solo sigo a esa voz que me dice que publique el escrito porque llevará luz a quien esté lista. Y le creo.

Gracias por leerme.

 

*Sitio web administrado desde el 28 de octubre del 2019 por Sofía Córdova compañera de vida de Vivi Cervera

4 comentarios en “El sabor especial de lo prohibido

  1. lilia Ana dijo:

    Asi es ! Vivi !..tantos años para sacarme la culpa de haberme divorciado ya que mi madre me decía “DEBES CARGAR CON LA CRUZ” y yo me preguntaba que Cruz? era el “pecado” por que según ella con sus creencias y por que fue criada así soportando hasta el maltrato y la sumisión yo debería haber sido igual. y así toda una vida incluso cuando tenia Alzheimer me preguntaba por mi marido……..mi vida no fue fácil criar a los niños ,trabajar con la discapacidad pero cuando logre sacarme la mochila de la culpa me sentí realizada. sigo caminando sola por opción, pero creciendo como SER . a vos te debo mucho mucho por que aun sigo aprendiendo con tus escritos y vídeos que parecen escritos HOY PARA MI. EN TUS CONFERENCIAS PARECES QUE MUCHAS ME HABLAS A MI. CUAN AGRADECIDA SOY DE HABERTE CONOCIDO A TRAVÉS DE LA CIBERNETICA jajajaj te amo y graciasss infinitas.! y asi voy creciendo y adaptándome a la nueva generación de mis hijos y siempre inculcándole que no sientan culpas por que creo es una carga muy pesada en donde como dices “no permite entrar la luz” GRACIAS POR TU LUZ.

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  2. Emilce Quinteros dijo:

    Durante años de mi vida decía YO PECADOR CONFIESO QUE HE PECADO MUCHO DE PENSAMIENTO PALABRA OBRA ….. etc. hasta que un día descubrí que DIOS NO CASTIGA y DESPERTÉ y AME Y ME AMÉ esta bella e increíble forma de vivir que hoy me hace libre. GRACIAS POR TUS 4 PALABRAS QUE CURAN . GRACIAS POR MFT GRACIAS POR COMPARTIR POR ESTAR. TE AMO

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  3. Alejandra (Ale Du en Facebook) dijo:

    gracias Vivi me gusta lo que escribe y comolo escribes tan mmmm facil si es que esa palabra la puedo aplicar asi como fluido …me gustan us video de you to todo tienes un don para decir cosas..para amar para perdonar graaacias

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